sábado, 1 de julio de 2017

POCAHONTAS Y EL GRAN ESPÍRITU. "EL NUEVO MUNDO", UN EJEMPLO CINEMATOGRÁFICO


Fotograma donde aparece Pocahontas jugando con su hermano entre las altas hierbas. Malick no dejará de lado la íntima relación entre la princesa y el gran espíritu personalizado en el viento, el agua y los árboles

Con el objetivo de analizar qué papel juega la mujer en el cine de temática histórica, nos unimos a esta iniciativa que ya han llevado a cabo otros proyectos como El Coloquio de los Perros o Desperta Ferro— con un largometraje que aúna Historia y Naturaleza. La película elegida ha sido “El Nuevo Mundo”, de Terrence Malick, la cual fue estrenada en el año 2005.

Ficha técnica
Título: The New World
Director: Terrence Malik
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Música: James Horner
Productora: New Line Cinema
País: Estados Unidos
Actores: Q’ orianka Kilcher, Colin Farrell, Christian Bale
Año de estreno: 2005





Esta historia nos sitúa en el siglo XVII —concretamente entre los años 1604 y 1617—. Unos navíos procedentes de Gran Bretaña arriban a las costas de Virginia en busca de establecer una colonia, pero sus intereses se verán enfrentados a los de las poblaciones nativas que allí habitan. Es en mitad de esta disputa donde se ubica la protagonista de nuestro artículo: Motoaka o Amonute, más conocida por todos como Pocahontas. Pero podemos establecer que hay dos grandes personajes femeninos en esta película, íntimamente ligados entre sí, pues tras el primer fotograma una voz femenina clama al espíritu protector — "Come, Spirit. Help us sing the story of our land. You are our mother, we your field of corn. We rise from out of the soul of you[1]; una naturaleza en femenino que engendra, reparte y cobija
Malick desarrolla a lo largo de casi tres horas la vida de esta princesa nativa con una fuerte carga romántica de fondo pues, pese a no estar confirmada la supuesta relación entre ésta y el capitán John Smith, el director mantiene la versión que ya popularizó la factoría Disney allá por 1995. Podemos decir que la película nos muestra a dos Pocahontas, pudiendo diferenciarlas con un “antes y después de John Smith”.

Cabe destacar que la protagonista elegida para esta versión —Q’ orianka Kilcher— tenía 15 años, un semi-acierto del director puesto que la diferencia de edad con la Pocahontas real distaba en unos 3 ó 4 años cuando se produjo el contacto con los colonos. La primera parte se compone a través de descripciones, de paisajes, estableciendo las diferencias entre el hábitat de los colonos y el de los nativos, sus primeros encuentros, donde vemos a una joven y curiosa Pocahontas que observa desde la distancia, pero no interfiere. No será hasta la captura de John Smith —Colin Farrell— cuando la princesa comience a tomar peso en la narración al interponerse entre el verdugo y el colono  pasaje controvertido y de dudosa veracidad . En la película justifican este acto de indulgencia con el amor que su padre le profesa, mostrando así una clara predilección por su hija menor frente al resto de su progenie.  Es a partir de aquí cuando comienza el supuesto romance, siendo el amor y la compasión los motores de las decisiones de Pocahontas: ayudar a los colonos durante el invierno ofreciéndoles semillas y víveres a espaldas de su padre y avisarles de un inminente ataque por parte de su tribu. Estas decisiones empeorarán las relaciones entre nativos y colonos —quienes no tenían intención de marchar— por lo que, al sentirse traicionado, el jefe expulsará a la princesa de la tribu. Del espíritu libre y alegre que corría en el bosque no volveremos a saber nada hasta el final de la cinta pues es a partir de su expulsión cuando comenzamos a ver a la “otra Pocahontas”.

En esta primera parte se nota el énfasis del director por personificar la naturaleza en el personaje femenino, asociando a la mujer con lo sagrado pues no son pocas las escenas oferentes y de culto en las que son precisamente ellas las que llevan el peso de las mismas.  De igual modo, otorga un cierto halo de inocencia a las tribus nativas que no se acerca mucho a la realidad, recordando en ocasiones al estado del “buen salvaje”.

Fotograma. Pocahontas llega invitada a la corte del rey Jacobo I y Ana de Dinamarca
Fuera de su hogar, sin noticias de su amado y viviendo en un ámbito que no es el suyo, nuestra protagonista se siente despreciada, expulsada, aislada. A pesar de haber sido repudiada, sigue conservando un status, el cual los colonos usan como moneda de cambio para intentar traer de vuelta a unos rehenes ingleses. A partir de ese momento Pocahontas no volverá a vivir entre los Powhatan. Sin expulsar a John Smith de sus pensamientos, hace entrada en escena John Rolfe —Christian Bale— , viudo, cultivador de tabaco con el que se casará en 1614 y tendrá un hijo. En su estancia en la colonia, Pocahontas perfeccionó su inglés y fue bautizada con el nombre de Rebecca. Con motivo de su unión con Rolfe, la princesa se introduce en el modelo familiar occidental siendo esposa, madre y señora. Sin perder de vista su pasado, el director no olvida recordar al espectador la conexión con el medio natural, otorgándole el cuidado de los cultivos y enseñando a su hijo a valorar y conocer el mundo que le rodea.

Retrato de Pocahontas realizado por Simon van de Passe, 1616. Fuente: Wikipedia
Y en 1616, con su viaje a Inglaterra termina esta historia. Una vez más, Pocahontas es usada por agentes externos, en esta ocasión para atraer población a las colonias y así mostrar que se puede “domesticar” a los salvajes. En esta parte, Malick juega con la intriga del reencuentro de John Smith —quien Pocahontas creía muerto—, el cual, como hemos dicho, es bastante improbable que ocurriera dado que esta historia de amor no tiene una base real sólida. Para aliviar esta difícil elección entre su amor pasado y su matrimonio actual, virtudes como la bondad, la comprensión y el afecto rodean a la figura de Rolfe, a quien elegirá y con quien permanecerá hasta 1617, fecha en la que morirá a los 22 años.

Como apuntamos en líneas anteriores, la Pocahontas que cierra la cinta vuelve a sentirse como la niña del inicio, corriendo descalza por el verde jardín de una hacienda inglesa, tocando los árboles y bañándose en el agua, clamando, al igual que al comienzo, a ese espíritu femenino y protector al que habla y consulta durante toda la historia.


Fotograma. La fotografía de esta película está muy cuidada, atendiendo, además, a una perfecta unión entre imágenes y sonido para mostrar el paisaje.



NOTAS

[1] Fragmento perteneciente al poema “Our Mother Pocahontas”, de Nicholas Vachel Lindsay (1879-1931)

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